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Una ruta por el sur de Italia

Sicilia, el encanto de la Antigua Roma y la magia de una isla moderna

Es la mezcla perfecta entre tradición, sabor mediterráneo y cultura isleña. Bañada por el mar Tirreno, el Jónico y el Mediterráneo, su esencia es la suma de toda una historia de conquistas, terremotos e invasiones. Todo, a los pies del volcán Etna, lo que aporta a Sicilia una perspectiva diferente. 

Se trata un viaje corto, de cuatro días incluyendo los desplazamientos desde España hasta Sicilia. Con el tiempo bien estructurado da para mucho, pues Sicilia es una isla muy accesible, con tráfico normal y muchas posibilidades para desplazarse. Siempre puedes alquilar un coche y pasearte con calma por los diferentes municipios, sin duda merece la pena moverse de un sitio a otro.

Día 1.
El viaje comienza con un vuelo desde Barcelona (España) hasta el aeropuerto de Catania. Desde allí un transfer nos lleva hasta Taormina, donde damos un paseo guiado para orientarnos un poco y hacer hambre. El municipio tiene muchísimas cosas que ver, entre lo más importante destaca el Teatro Antico di Taormina, un antiguo teatro griego que aún se utiliza y que es el segundo más grande de la isla (la entrada cuesta unos 10 euros).

Con dejarse llevar por las calles de Taormina es suficiente, pues el pueblo ofrece tranquilidad y cultura al turista en cada rincón. Callejones llenos de flores y una arquitectura tradicional rodeados de la esencia de las terrazas y la vida en la calle. Organiza tu recorrido para pasar por la Piazza 9 Aprile, Catedral de San Nicolás, el islote Isola Bella, o los jardines de la Villa Comunale (Parco Duchi di Cesaro).

Taormina se encuentra a los pies del Etna, así que si vas con días de sobra y te gusta el senderismo puedes aprovechar para hacer una ruta de intensidad alta y dificultad media que te lleve hasta la falda del volcán.
Nos alojamos y cenamos en el Grand Hotel San Pietro, de cinco estrellas. En el restaurante nos decidimos por un menú degustación de cocina moderna, que además de panes de aceituna y cruasanes salados incluye pizza deconstruida.


Día 2.
Desayunamos en el hotel y cogemos un autobús que nos lleva hacia el volcán Etna. Si no eres muy aventurero, pero no quieres dejar de visitar la montaña, o no tienes mucho tiempo en tu viaje, los cráteres Silvestri son perfectos para ti. Se encuentran a 1900 metros de altura, por lo que puedes pasear por allí de forma cómoda; el terreno no es complicado, pero las rachas de viento son muy fuertes y pueden hacerte perder el equilibrio. Abrígate, hace frío incluso en verano y además el viento es muy molesto. Desde allí tendrás unas vistas impresionantes y una visión muy llamativa de las capas de lava de cada erupción. Impresionante.

Después de comer en un bufé libre de la zona, salimos hacia Siracusa, donde nos espera una visita guiada a la zona arqueológica. Las ruinas son impresionantes, el teatro, los jardines, la oreja del emperador… Pura magia que muestra la historia y el lado más tradicional de Sicilia.
Para dormir escogemos el Hotel Parco delle Fontane, de cuatro estrellas y cenamos en un restaurante típico en Siracusa.


Día 3.
Alquilar un coche es un buen recurso para poder hacer la siguiente ruta. Cuantas más cosas veamos, mejor, así que nos animamos a tener un día intenso de paseo por carretera y a pie. Tras desayunar en el hotel salimos hacia Ragusa para la visita al centro histórico de Ragusa-Ibla, que sufrió el terremoto de 1693 y que posteriormente fue redificado. No te pierdas el museo arqueológico, S. Maria delle Scale o delle Cateratte, Iglesia della Madonna dell’Idria, la via del Mercato, La Iglesia di S. Giacomo y por supuesto el Duomo di S. Giorgio y su majestuosa escalinata.
Continuamos hacia Modica y comemos por el camino en un sitio típico. En la zona, entramos en una pequeña fábrica de chocolate donde degustarlo y visitamos al museo de los antiguos oficios. De camino a nuestro hotel en Catania, visitamos al casco antiguo de Noto conocido como “El jardín de Piedra”, patrimonio de la UNESCO. Nos alojamos en el hotel NH Bellini (Catania).

 

Día 4.  
Desayunamos en el hotel y acto seguido vamos de visita por el centro de Catania antes de partir al aeropuerto de vuelta. La ciudad resulta tan sencilla como recargada a la vez. No le falta un detalle, es pura esencia romana y huella de toda la historia de la isla. En la plaza central de la ciudad, la Piazza del Duomo, se encuentra la estatua Fontana dell'Elefante. Allí mismo encontramos la catedral de Catania, una construcción muy típica y representativa del barroco siciliano dedicada a Santa Águeda. El mercado La Pescheria, muy cerca de la plaza, es un lugar curioso para pasear.

Pasea por la vía Etnea y Piazza dell’Universita, Anfiteatro Romano de Catania o el Castillo Ursino. Desde la Vía Crociferi puedes llegar a varias iglesias que merece la pena ver: San Francesco y su candelabro gigante; San Benedetto, de la que se dice que fue construida en una noche; Iglesia de San Benedetto, Iglesia de San Giuliano y de San Nicolás all’ Arena, que se encuentra inacabada.

 
Qué comer
Los arancini son una especie de croquetas gigantes rellenas de arroz y queso fundido y otros ingredientes como salsa de tomate, espinacas o carne bolognesa. Tienen una tonalidad naranja, de ahí el nombre, por el uso de azafrán. Están espectaculares y es la receta más típica de Sicilia. No te lo pierdas.
Los crostini son una buena manera de abrir boca con un apetitivo antes del primer plato. Se trata de un pan tostado al que se le añaden por encima ingredientes frescos tales como tomate, queso mozarela, salsas o en su versión más sencilla aceite y ajo. Por supuesto, ya sabes que además tienes que comer pizza y pasta a la siciliana.

PRECAUCIONES

 En los jardines de las ruinas de Siracusa hay mosquitos que provocan una picadura muy molesta. No olvides el repelente si visitas esta zona.



Aquí te dejamos la lista de reproducción completa de todo el viaje.

 
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