Volver
Polonia: Varsovia y Cracovia

Varsovia y Cracovia, un reflejo de la historia del mundo

 
Varsovia fue, literalmente, arrasada durante la II Guerra Mundial y reconstruida, en parte, bajo la influencia del estricto régimen comunista soviético. Cracovia tuvo más suerte y no fue destruida ya que se instaló allí la sede del Comité Nacional del Tercer Reich y de su Cuartel General. Dos ciudades marcadas por el horror del gran conflicto bélico, pero también por el calor de un pueblo unido, que dejarán en el turista una mezcla de emociones y sensaciones únicas.

La actual capital de Polonia es Varsovia, una ciudad que mezcla un casco histórico totalmente reconstruido tras la II Guerra Mundial con una ciudad moderna basada en la tradicional arquitectura comunista. Un contraste arquitectónico bastante llamativo que choca con una ciudad totalmente europeizada, en todos los sentidos.

COSAS QUE VER
En Varsovia.  

El centro histórico, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ha sido reconocido por la exhaustiva reconstrucción tras la devastación sufrida durante la guerra. Dando un cómodo y ameno paseo puedes ver:
La barbacana que da acceso a la Plaza del Mercado, el palacio real de Segismundo III, el monumento a Nicolás Copérnico, la tumba del soldado desconocido y el monumento al pequeño insurrecto.  
 
Más allá del casco histórico, entre los resquicios de un ambiente de la posguerra, puedes ver:
El palacio de la Cultura y la Ciencia, sin duda el edificio más representativo de la época comunista. Puedes comprar un ticket y subir al mirador de la torre, así tendrás una vista panorámica de la ciudad muy bonita. Este espacio contrasta bastante con el aire de una ciudad europea capitalista y actual. Por esa zona puedes ver un pequeño resto del muro del gueto de Varsovia y, por toda la ciudad, placas conmemorativas en el suelo haciendo el recorrido de esa pared.

Otras zonas:
Museo de la Historia de los Judíos Polacos y Museo del Levantamiento de Varsovia. Si puede ser, hazlo con audioguía. Ambos centros están muy bien montados y explican la historia de Polonia con claridad y profundidad, pero de una forma amena y muy llevadera. Cerca del museo sobre la historia judía se encuentra el Palacio de la Justicia con un monumento muy llamativo y valorado a la insurrección polaca.
El gran y cuidado Parque Łazienki, donde puedes ver conciertos gratuitos, un inesperado jardín japonés, un embarcadero y un palacio real, todo con arquitectura contemporánea.
Un paseo a los pies del río Vístula, donde podrás aprovechar para hacer uso de unas tumbonas para ver el río y tomar un poco el sol.


En Cracovia.  
El casco antiguo ofrece un catálogo de arquitectura e historia. Te recomendamos ver la Plaza de Mercado, que reparte al conjunto monumental de la ciudad. El castillo de Wawel y la catedral, donde podrás luchar con el dragón que echa fuego por la boca. La basílica de Santa María, el cuadro de La dama del armiño, la capilla en la que el Papa Juan Pablo rezaba cada mañana y La Universidad Jagellónica.

Lejos del centro de la ciudad, pero en un cómodo trayecto en coche o en autobús:
Las minas de sal de Wieliczka, una obra de minería y de la arquitectura: dentro podrás apreciar la belleza de las esculturas talladas en la piedra de sal de mina, una gran capilla, un lago e incluso un restaurante y varias tiendas. Precaución: hay una bajada de más de 100 pisos por un lugar estrecho, los túneles resultan amplios pero la idea de estar bajo tierra puede producir claustrofobia. Para volver a superficie es necesario subirse en un ascensor muy estrecho (el típico de una mina) que tarda 50 segundos en llegar. No obstante, es una ruta relajada y sin duda merece la pena vencer el miedo.

La fábrica de Oskar Schindler, convertida en un espectacular museo sobre la historia y el holocausto judíos, y el barrio judío. En esta zona, visita la farmacia del gueto de Cracovia, por la escapaban los judíos con ayuda del farmacéutico alemán que la regentaba (cuesta poco entrar, la información está escrita en unos paneles en inglés y polaco).  

Otra idea es visitar Auschwitz -Birkenau, en la localidad de Oświęcim. Pero es muy duro. Tiene una parte museística, donde se ven fotografías, objetos rescatados del campo. Avisamos de que, por ejemplo, hay una sala donde se ve una montaña de cabellos, otra de zapatos, de gafas, de maletas… Se visitas las duchas, las salas de aislamiento y tortura y un barracón donde dormían los presos. 
 
ANÉCDOTA. A mitad del siglo XVI el rey Segismundo III trasladó su corte a Varsovia, por lo que Cracovia dejó de ser la capital de Polonia. ¿El motivo? Cuenta la historia que el rey, aficionado a la alquimia, quemó parte del palacio por culpa de un experimento que le salió mal. Para reformar el palacio los reyes fueron desplazados a Varsovia, lo que dio lugar al traspaso de capitales.  
 
 


Qué comer y dónde:
No te pierdas los pierogis, una especie de empanadillas de pasta con diferentes rellenos: patata, setas, panceta e incluso una versión dulce para el postre con frutas…. Y por supuesto, las sopas: una de las más ricas es que la que lleva setas, y la más llamativa es la tradicional sopa polaca servida en un cuenco de pan. No te olvides de probar el golonka, el mítico codillo polaco al horno.
Prueba la cerveza, cualquiera, pero te sugerimos la ksiazece pszeniczne.
Te recomendamos los siguientes lugares para comer: en Varsovia, en Podwale y en Zapiecek. En Cracovia, toda la carta recomendable, en el restaurante Sukiennice. ¡Y siempre con buenos precios!

Dónde dormir:
En Varsovia, en el IBIS Warszawa Stare Miasto, a 10 minutos andando del centro histórico. En Cracovia, en el Leone Aparthotel, a unos 15 minutos andando. Muy limpios y buen precio.
Encuentra tu agencia
más cercana
Ir arriba