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Polinesia francesa
 
Polinesia francesa, rumbo al Pacífico.

 
Aunque se compone de 118 islas y atolones, de los que 67 se encuentran habitados, situarla en el mapa puede ser complicado, ahí, en mitad de la inmensidad del océano. Esta colectividad francesa de ultramar, localizada al Sur del Pacífico, es un reflejo de los sueños y aventuras de muchos. Allí donde el azul huele a trópico, la naturaleza se junta con las más antiguas civilizaciones para calar, a través de sus aguas cristalinas, en el alma del viajero.

El conocido actor Marlon Brandon no dudó en comprar una isla polinesia tras el rodaje de Rebelión a bordo. Polinesios, portugueses, portugueses en nombre de españoles, franceses, británicos y holandeses. Aproximadamente el 68% de la población de la Polinesia francesa es de origen nativo; el 16% es fruto del mestizaje entre etnias, chinos y europeos; el 11% es europeo y el 5% asiático. ¿Qué han tenido y tienen esas islas, que han cautivado al hombre desde antaño? Quizá sea su temperatura moderada, sus paisajes místicos, las aguas de cristal, las colinas con vistas al calmado océano, sus arrecifes… Lo mejor será comprobarlo en persona.

 
 
BORA BORA
La Polinesia francesa se compone de más de cien islas y atolones repartidos en cinco archipiélagos: Gambier, Australes, Marquesas, Tuamotu y Sociedad. Esta última, Sociedad, es la más importante de las cinco y donde se encuentran los principales destinos turísticos. Es el ejemplo de Bora Bora, de la que dicen que tiene cuerpo de mujer, tumbada y perezosa rodeada de arrecifes y pequeñas islas, nacida de las aguas y bendecida por los dioses. La llaman la perla de los mares del Sur y sus habitantes sienten como algo sagrado la misión de recibir con dignos honores al visitante. Su lema, “déjese vivir y Bora Bora hará el resto”. Y no suena nada mal, la verdad.

 

La primera sugerencia es recorrer la laguna de la isla con una piragua. En la mayoría de las zonas el agua llega por la cintura, así que no te preocupes por la profundidad. Te esperan unas 700 especies diferentes de peces tropicales en sus aguas cristalinas. Relájate en las playas de Matira y Tahana y da un paseo en catamarán a las islas de Raitea y Tahaa para bucear entre corales o ver los curiosos criaderos de perlas. Otras opciones son un paseo en helicóptero, un circuito en todoterreno para ver los cañones estadounidenses instalados durante la II Guerra Mundial o pasear por los comercios y restaurantes de la costa.

Cuando llega la noche la magia continúa. Después de cenar, cuando arrancan las danzas polinesias, se respira la sensualidad de los bailes que fueron prohibidos por los misioneros del siglo XIX debido a su alto contenido erótico. Siguiendo los ritmos del pahu, el pu, el toere, el hukelele y la tita, los cuerpos se mueven con gran simbolismo al son de la música. La danza llamada tamure tiene grandes pizcas de frenesí, siempre aderezado con los adornos tropicales típicos de los bailarines que hombres y mujeres lucen sobre su piel morena.
 
MOREA
Se trata de una isla de origen volcánica que recibe su nombre por una visión que tuvo un sumo sacerdote de una marae, unas construcciones antiguas realizadas con piedras o corales con forma de pirámide donde se ofrecían sacrificios a los dioses. En esta zona podrás disfrutar de uno de los centros arqueológicos más importantes, el Marae Tatiiroa: cascadas, bahías y montañas sagradas dentro de un antiguo cráter.

Cuando vayas a Morea puedes traer como recuerdo un tatuaje. Los realizan solo con tita negra, porque significa la vida y la muerte. Los precios son variables dependiendo del tiempo de ejecución y del tamaño del dibujo. No existe una tarifa fija, así que haz un sondeo antes de decidirte.  
 
Qué comer
Para llenar bien el estómago te recomendamos una Ma’a Tahiti, una comida familiar típica polinesia. Se trata de una reunión en la que se agradece a la madre naturaleza todos los bienes y víveres que proporciona. Alimentos cocidos envueltos en hoja de banana y cubiertos con piedras calientes, cocinados en un horno de suelo y tapados con hojas, una tela de saco y arena lo cubre todo para que no se escape el calor y la cocción sea perfecta. Muy curioso y bastante rico.
 
Bora Bora, Tahití o Papeete, destinos que rondan por la mente de muchos cada vacación o cada vez que compramos un boleto de lotería. Si ves que no toca, ahorra, que merecerá la pena…

 
 
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