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La capital de Ucrania

 

Kiev, una ciudad de leyenda


Cuenta la leyenda que Kiev fue fundada por cuatro hermanos de origen vikingo. Realidad o mito, lo cierto es que la ciudad es un auténtico complejo monumental marcada por una historia llena de tragedia. Estratégicamente colocada a los pies del río Dniéper y uno de los enclaves más importantes del mundo hasta el siglo XIII, Kiev acoge hoy a los visitantes entre palacios, iglesias y estatuas que representan lo vivido en una ciudad que parece un museo.

Se llamaban Kyi, de donde la ciudad toma su nombre en ucraniano, Shchek, Horiv y la princesa Lydid: son los fundadores de la ciudad de Kiev. Cierto o no, nunca lo sabremos, así describen los ucranianos el origen de su ciudad. Lo que sí sabemos, porque así lo cuenta la historia, es que el enclave fue devastado por los mongoles en el 1240 y, a partir de ahí, ya vinieron todos los demás: lituanos, polacos, tártaros y los rusos con la sovietización de los años 20. Poco a poco, de invadida a industrializada y pasando por una hambruna que asoló el país en el 30 y tras la ocupación nazi en los 40, Kiev resurge de sus decadencias para dejar un escenario único al turista.

 


COSAS QUE VER

El legado monumental de Kiev es su principal atractivo, tanto, que pasear por las calles de la ciudad es como hacerlo por un museo histórico. La catedral de Santa Sofía es un buen punto de partida de tu viaje, una obra de la arquitectura medieval que impresiona por dentro y por fuera. Mosaicos y frescos de arte bizantino testigos del recién aceptado cristianismo en el siglo XI, donde fueron bautizados príncipes y donde se instauró la primera biblioteca de Europa Oriental.
 

El monasterio de Pecherska Lavra o de las Cuevas es uno de los principales centros del cristianismo ortodoxo. Justo ahí se encuentra la catedral de la Asunción, que fue destruida por los soviéticos y recuperada a finales del siglo pasado, en compañía de varias iglesias que se encuentran aún dañadas por las invasiones de los nazis y de las tropas rusas durante la II Guerra Mundial. Un auténtico repaso de la historia del mundo entre ruinas, reconstrucciones y misticismo.
 

Los soviéticos, durante su imposición en los años 30, destruyeron también el monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas al considerar que la construcción no ofrecía ningún valor histórico ni artístico. Parte de sus mosaicos fueron trasladados a San Petersburgo y Moscú. Ya recuperada, es un lugar muy interesante. Se encuentran cerca la catedral de San Vladimir y el monasterio de origen medieval de Vydubychi. Con esto, ya tienes una lista de los edificios religiosos de mayor interés.
 

La arquitectura civil de Kiev también es sorprendente. La Puerta Dorada, que pertenecía a la antigua muralla de la ciudad; el monumento a la Gran Guerra Patriótica, de clara impronta soviética; el Palacio de Mariyinsky; la casa de las Quimeras o el Palacio de la Ópera te darán otra perspectiva más de la propia historia de la capital de Ucrania.
 


PASEOS Y GASTRONOMÍA

Kiev es una de las ciudades europeas con más zonas verdes. A lo largo del río Dniéper se pueden encontrar gran cantidad de parques y bosques y plazas arboladas en el centro, lo que hacen de la ciudad un lugar perfecto para pasear y disfrutar del entorno.
 

Un funicular conecta el centro histórico con el distrito comercial de Podil, aunque te recomendamos ir paseando por una de las calles más antiguas de la ciudad, la cuesta de San Andrés. La calle más popular es la de Jreshchatyk, una avenida amplia repleta de tiendas, restaurantes y edificios históricos donde podrás encontrar artesanía de la zona.
 

En cualquier calle se puede probar el típico borsch, un rico caldo de carne con remolacha. O los golubtsi, que son unos rollos de col. Si te gustan los platos de cuchara no te puedes perder la gribnoy, una sopa de champiñones y patatas. Para que te baje la comida, acompáñala de la bebida nacional: vodka o cerveza, pero siempre con moderación. Y, para terminar, un postre: ¿te animas con un varenyky? Es un bollo cocido relleno de requesón y frutas.
 

Kiev es un repaso de nuestra historia, de la evolución de la política mundial. Es una ciudad moderna que ofrece el mejunje perfecto entre pasado y presente. Y además se come de escándalo. ¿Te la vas a perder?

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