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Polinesia francesa, rumbo al Pacífico.

 
Aunque se compone de 118 islas y atolones, de los que 67 se encuentran habitados, situarla en el mapa puede ser complicado, ahí, en mitad de la inmensidad del océano. Esta colectividad francesa de ultramar, localizada al Sur del Pacífico, es un reflejo de los sueños y aventuras de muchos. Allí donde el azul huele a trópico, la naturaleza se junta con las más antiguas civilizaciones para calar, a través de sus aguas cristalinas, en el alma del viajero.

El conocido actor Marlon Brandon no dudó en comprar una isla polinesia tras el rodaje de Rebelión a bordo. Polinesios, portugueses, portugueses en nombre de españoles, franceses, británicos y holandeses. Aproximadamente el 68% de la población de la Polinesia francesa es de origen nativo; el 16% es fruto del mestizaje entre etnias, chinos y europeos; el 11% es europeo y el 5% asiático. ¿Qué han tenido y tienen esas islas, que han cautivado al hombre desde antaño? Quizá sea su temperatura moderada, sus paisajes místicos, las aguas de cristal, las colinas con vistas al calmado océano, sus arrecifes… Lo mejor será comprobarlo en persona.

 
 
BORA BORA
La Polinesia francesa se compone de más de cien islas y atolones repartidos en cinco archipiélagos: Gambier, Australes, Marquesas, Tuamotu y Sociedad. Esta última, Sociedad, es la más importante de las cinco y donde se encuentran los principales destinos turísticos. Es el ejemplo de Bora Bora, de la que dicen que tiene cuerpo de mujer, tumbada y perezosa rodeada de arrecifes y pequeñas islas, nacida de las aguas y bendecida por los dioses. La llaman la perla de los mares del Sur y sus habitantes sienten como algo sagrado la misión de recibir con dignos honores al visitante. Su lema, “déjese vivir y Bora Bora hará el resto”. Y no suena nada mal, la verdad.

 

La primera sugerencia es recorrer la laguna de la isla con una piragua. En la mayoría de las zonas el agua llega por la cintura, así que no te preocupes por la profundidad. Te esperan unas 700 especies diferentes de peces tropicales en sus aguas cristalinas. Relájate en las playas de Matira y Tahana y da un paseo en catamarán a las islas de Raitea y Tahaa para bucear entre corales o ver los curiosos criaderos de perlas. Otras opciones son un paseo en helicóptero, un circuito en todoterreno para ver los cañones estadounidenses instalados durante la II Guerra Mundial o pasear por los comercios y restaurantes de la costa.

Cuando llega la noche la magia continúa. Después de cenar, cuando arrancan las danzas polinesias, se respira la sensualidad de los bailes que fueron prohibidos por los misioneros del siglo XIX debido a su alto contenido erótico. Siguiendo los ritmos del pahu, el pu, el toere, el hukelele y la tita, los cuerpos se mueven con gran simbolismo al son de la música. La danza llamada tamure tiene grandes pizcas de frenesí, siempre aderezado con los adornos tropicales típicos de los bailarines que hombres y mujeres lucen sobre su piel morena.
 
MOREA
Se trata de una isla de origen volcánica que recibe su nombre por una visión que tuvo un sumo sacerdote de una marae, unas construcciones antiguas realizadas con piedras o corales con forma de pirámide donde se ofrecían sacrificios a los dioses. En esta zona podrás disfrutar de uno de los centros arqueológicos más importantes, el Marae Tatiiroa: cascadas, bahías y montañas sagradas dentro de un antiguo cráter.

Cuando vayas a Morea puedes traer como recuerdo un tatuaje. Los realizan solo con tita negra, porque significa la vida y la muerte. Los precios son variables dependiendo del tiempo de ejecución y del tamaño del dibujo. No existe una tarifa fija, así que haz un sondeo antes de decidirte.  
 
Qué comer
Para llenar bien el estómago te recomendamos una Ma’a Tahiti, una comida familiar típica polinesia. Se trata de una reunión en la que se agradece a la madre naturaleza todos los bienes y víveres que proporciona. Alimentos cocidos envueltos en hoja de banana y cubiertos con piedras calientes, cocinados en un horno de suelo y tapados con hojas, una tela de saco y arena lo cubre todo para que no se escape el calor y la cocción sea perfecta. Muy curioso y bastante rico.
 
Bora Bora, Tahití o Papeete, destinos que rondan por la mente de muchos cada vacación o cada vez que compramos un boleto de lotería. Si ves que no toca, ahorra, que merecerá la pena…

 
 


Ciudad del Cabo: un destino muy cosmopolita con corazón africano


Lo tiene todo. Un paisaje espectacular y una geografía que te permitirá surfear en sus playas y caminar por las montañas entre diferentes escenarios que te mostrarán su fauna única. Otro punto fuerte es su gastronomía, amplia, variada y casera a la vez. Y todo ello acompañado de un vino propio muy seductor con el que brindar en cada rincón. Tradición y modernidad en una proporción perfecta. Así se presenta Ciudad del Cabo.

Imagina que estás sentado en la terraza de un bar tomando un vino. El bar se encuentra en una casa baja pintada de de forma llamativa. A un lado del bar continua una serie de casas de colores a lo largo de toda una calle, y al otro lado, una cala con una pequeña playa. Mientras llevas el vaso de vino a tus labios para beber, algo te detiene. Sí, has visto pasar una ballena cerca de la costa. Y te quedas con la boca abierta mientras la cola del animal se zambulle a no mucha distancia de ti. ¿Por qué no? Situada a los pies de África, Ciudad del Cabo es la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica, después de Johannesburgo. Y allí, casi todo es posible.

No es de esperar que, en África, que en nuestra conciencia es selvática, árida y complicada, haya un buen vino capaz de cautivar a los más expertos paladares. Pero así es. La comarca vinícola del Cabo es una de las más importantes del mundo, donde se albergan más del 15% de las viñas de todo el país que producen vino de alta gama. Stellenbosh es un ejemplo de esto, grandes extensiones de viñas que nada tienen que envidiar a las europeas. Una buena opción si te gusta esta bebida es un tour por varias bodegas, donde podrás degustar diferentes variedades acompañadas de una cata de quesos, chocolates o una comida tradicional típica al aire libre. Ya que tenemos el vino y barriga llena… ¿caminamos un poco?

 

QUÉ VISITAR

Ciudad del Cabo es testigo de uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad: la detención y encarcelamiento de Nelson Mandela durante dieciocho de los veintisiete años que estuvo recluido a consecuencia de su constante lucha contra el apartheid. Una visita a Robben Island nos acerca a este pasado reciente. Escucha de primera mano experiencias de quienes compartieron prisión con Mandela, entra a la celda. Para llegar a la isla es preciso coger un ferry que tarda treinta minutos desde el Victoria & Alfred Waterfront, un recinto con tiendas, hoteles de lujo, un acuario y una noria.

El barrio de Bo-Kaap es visita obligada. Calles estrechas, con calzada de adoquines y pintadas de vivísimos colores. Tras la abolición de la esclavitud, en unas casas que se construyeron en la ladera de la colina Signal Hill, se instalaron los musulmanes y los malayos traídos por los colonos holandeses. En la actualidad es un barrio multirracial, está de moda para los turistas y también como residencia de jóvenes de diferentes etnias y religiones. Allí encontrarás varios Bread&Breakfast y pequeños hoteles con encanto.

 


 

Sube a la cima de la montaña Table Mountain, imprescindible para disfrutar de las mejores vistas de Ciudad del Cabo. Está considerada una de las Siete maravillas de la naturaleza, así que es un espectáculo visual garantizado. Aunque la montaña se puede subir y bajar a pie y sin duda merece la pena hacerlo así, si tu capacidad física no te lo permite también puede acceder a la cima desde un moderno teleférico. Desde allí, pasea por los senderos con atención-pensados y distribuidos para conservar la flora y la fauna-, nunca se sabe qué animal se puede cruzar en tu camino.


OTRAS ALTERNATIVAS

Alquilar un coche es relativamente barato, unos 80 euros a la semana. Es una buena opción para desplazarse ya que las calzadas se encuentran en buenas condiciones. La carretera costera Chapman’s Peak Drive, reabierta en 2004, es una carretera panorámica con acceso a la playa de Sandy, por cierto, la única nudista de Ciudad del Cabo. Puedes comprobar lo fría que está el agua en este meridiano, sobre todo en invierno.

Un poco más al Sur, te proponemos una pequeña ruta a caballo por Noordhoek, una playa de más de 6 kilómetros de arena blanca. Allí pueden verse los restos de un buque de vapor que encalló a principio del sigo XX durante una tormenta.

 


 

Una visita que no te puedes perder es el parque natural del Cabo de Buena Esperanza, donde conviven especies de plantas únicas en el mundo y más de 250 variedades de pájaros, cebras de montaña o antílopes. Además, cuenta con uno de los acantilados más altos del mundo, con 249 metros sobre el nivel del mar: puestas de Sol de película. Pero no despistes y mira el reloj, porque el parque cierra a una hora concreta y los retrasos en la salida tienen multa.

 

TEN EN CUENTA PARA TU VIAJE

El mejor sitio para el avistamiento de ballenas es False Bay. No obstante, ¡buena suerte! Nadie puede garantizar que las vayas a ver. Otra opción es Gordon’s Bay. La época para el avistamiento de ballenas es entre junio y diciembre, la temporada alta es septiembre-noviembre.

No es necesaria documentación específica ni visado para turismo hasta 90 días.

La moneda oficial es el rand. Un euro equivale más o menos a 15 rands.

¡Y a disfrutar de Ciudad del Cabo!

 

 


Tarifa, una ventana con buenas vistas al mar
 
La pequeña isla de Las Palomas es el punto más meridional de la península ibérica. Justo en ese lugar del municipio de Tarifa, como dicen los románticos, se besan el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. A tan solo 14 kilómetros del continente vecino, los tarifeños y sus visitantes disfrutan de un enclave único donde convergen la historia, la cercanía con África y un estilo de vida muy propio bañados, siempre, por sus dunas y playas.

Lo llaman “tarifeo”. El término no existe, o al menos no se encuentra recogido en los diccionarios, pero describe la acción de dejarse llevar por la magia de Tarifa, arreglarse más o menos para salir a tomar una copa y disfrutar de esa calma que da la playa en un ambiente tranquilo y con estilo. Ese rollito chill out que lo impregna todo. Imagina el panorama: buena temperatura, vistas insuperables, tú y Tarifa. Tú y el mar. Nada más.

Es única. Tiene encanto. Pero no solo por sus playas, que sin duda son idílicas; ni por sus puestas de Sol, tan fotografiadas como un monumento, o por el cielo cerrado cuajado de estrellas cuando cae la noche. Va más allá. Tarifa es un encuentro de culturas, de pasado, de historia, de bares, del ahora, de cosas buenas. Un paseo por el centro del municipio deja ver la influencia árabe, mozárabe y castellana: calles estrechas, muy mediterráneas, las murallas medievales, sus iglesias, sus patios andaluces y azulejos decorativos en cada recodo.

 


COSAS QUE VER
Te invitamos a dar un paseo por el centro de Tarifa, declarado en 2003 Bien de interés cultural en la categoría de Conjunto monumental. La Puerta de Jerez, el monumento y la torre de Guzmán el Bueno, el Castillo de los Guzmanes y de Santa Catalina. Bordeando el municipio y a lo largo de la costa, son también muy interesantes las torres almenaras declaradas también Bien de Interés Cultural. No olvides pasar por los faros, esas torres vigías que todo lo ven, y por las iglesias de Santa María, de Santiago y San Francisco. En la plaza de Santa María, párate a observar el edificio del ayuntamiento, de la biblioteca, el museo de Tarifa y la popularmente conocida como fuente de las ranitas.  

Sin duda el principal atractivo de Tarifa son sus playas y sus míticas dunas. Pero además de contar con aguas cristalinas y arena blanca y fina, imagina fusionar esta obra magistral de la naturaleza con la historia de la civilización: en la ensenada de Bolonia podrás pasear entre las ruinas del teatro romano Baelo Claudia. La visita al conjunto arqueológico es gratuita. ¿Imaginas cómo sería ver una obra en ese entorno, a pie de playa, bajo el cielo estrellado, en un gran teatro romano con aforo para 2.000 personas, en pleno siglo II…? No te lo puedes perder.

 
 
Dónde comer y dormir
Respecto a dónde alojarte, te hacemos una sugerencia concreta: La Residencia. Ofrece dos opciones, la primera el hotel, situado entre el puerto y centro de Tarifa, con spá y una piscina climatizada muy original con vistas a la calle. El concepto de “tarifeo” tiene su máximo en el bar del hotel, situado muy cerca de la Playa Chica y de la Playa de Los Lances. El patio árabe es otro detalle con encanto. El hotel tiene su propio restaurante, El Patio, cuya carta se basa en la saludable dieta mediterránea con influencias marroquís.

La otra alternativa de La Residencia son los apartamentos situados en la antigua muralla de Tarifa, con unas vistas impresionantes al Estrecho, una azotea con piscina exterior climatizada, una sauna y una zona de barbacoa.

En definitiva, visita Tarifa. Y disfruta de cada rincón, de cada espacio, de cada halo de historia que se respira en cada esquina, de sus playas, de su gente.

Varsovia y Cracovia, un reflejo de la historia del mundo

 
Varsovia fue, literalmente, arrasada durante la II Guerra Mundial y reconstruida, en parte, bajo la influencia del estricto régimen comunista soviético. Cracovia tuvo más suerte y no fue destruida ya que se instaló allí la sede del Comité Nacional del Tercer Reich y de su Cuartel General. Dos ciudades marcadas por el horror del gran conflicto bélico, pero también por el calor de un pueblo unido, que dejarán en el turista una mezcla de emociones y sensaciones únicas.

La actual capital de Polonia es Varsovia, una ciudad que mezcla un casco histórico totalmente reconstruido tras la II Guerra Mundial con una ciudad moderna basada en la tradicional arquitectura comunista. Un contraste arquitectónico bastante llamativo que choca con una ciudad totalmente europeizada, en todos los sentidos.

COSAS QUE VER
En Varsovia.  

El centro histórico, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ha sido reconocido por la exhaustiva reconstrucción tras la devastación sufrida durante la guerra. Dando un cómodo y ameno paseo puedes ver:
La barbacana que da acceso a la Plaza del Mercado, el palacio real de Segismundo III, el monumento a Nicolás Copérnico, la tumba del soldado desconocido y el monumento al pequeño insurrecto.  
 
Más allá del casco histórico, entre los resquicios de un ambiente de la posguerra, puedes ver:
El palacio de la Cultura y la Ciencia, sin duda el edificio más representativo de la época comunista. Puedes comprar un ticket y subir al mirador de la torre, así tendrás una vista panorámica de la ciudad muy bonita. Este espacio contrasta bastante con el aire de una ciudad europea capitalista y actual. Por esa zona puedes ver un pequeño resto del muro del gueto de Varsovia y, por toda la ciudad, placas conmemorativas en el suelo haciendo el recorrido de esa pared.

Otras zonas:
Museo de la Historia de los Judíos Polacos y Museo del Levantamiento de Varsovia. Si puede ser, hazlo con audioguía. Ambos centros están muy bien montados y explican la historia de Polonia con claridad y profundidad, pero de una forma amena y muy llevadera. Cerca del museo sobre la historia judía se encuentra el Palacio de la Justicia con un monumento muy llamativo y valorado a la insurrección polaca.
El gran y cuidado Parque Łazienki, donde puedes ver conciertos gratuitos, un inesperado jardín japonés, un embarcadero y un palacio real, todo con arquitectura contemporánea.
Un paseo a los pies del río Vístula, donde podrás aprovechar para hacer uso de unas tumbonas para ver el río y tomar un poco el sol.


En Cracovia.  
El casco antiguo ofrece un catálogo de arquitectura e historia. Te recomendamos ver la Plaza de Mercado, que reparte al conjunto monumental de la ciudad. El castillo de Wawel y la catedral, donde podrás luchar con el dragón que echa fuego por la boca. La basílica de Santa María, el cuadro de La dama del armiño, la capilla en la que el Papa Juan Pablo rezaba cada mañana y La Universidad Jagellónica.

Lejos del centro de la ciudad, pero en un cómodo trayecto en coche o en autobús:
Las minas de sal de Wieliczka, una obra de minería y de la arquitectura: dentro podrás apreciar la belleza de las esculturas talladas en la piedra de sal de mina, una gran capilla, un lago e incluso un restaurante y varias tiendas. Precaución: hay una bajada de más de 100 pisos por un lugar estrecho, los túneles resultan amplios pero la idea de estar bajo tierra puede producir claustrofobia. Para volver a superficie es necesario subirse en un ascensor muy estrecho (el típico de una mina) que tarda 50 segundos en llegar. No obstante, es una ruta relajada y sin duda merece la pena vencer el miedo.

La fábrica de Oskar Schindler, convertida en un espectacular museo sobre la historia y el holocausto judíos, y el barrio judío. En esta zona, visita la farmacia del gueto de Cracovia, por la escapaban los judíos con ayuda del farmacéutico alemán que la regentaba (cuesta poco entrar, la información está escrita en unos paneles en inglés y polaco).  

Otra idea es visitar Auschwitz -Birkenau, en la localidad de Oświęcim. Pero es muy duro. Tiene una parte museística, donde se ven fotografías, objetos rescatados del campo. Avisamos de que, por ejemplo, hay una sala donde se ve una montaña de cabellos, otra de zapatos, de gafas, de maletas… Se visitas las duchas, las salas de aislamiento y tortura y un barracón donde dormían los presos. 
 
ANÉCDOTA. A mitad del siglo XVI el rey Segismundo III trasladó su corte a Varsovia, por lo que Cracovia dejó de ser la capital de Polonia. ¿El motivo? Cuenta la historia que el rey, aficionado a la alquimia, quemó parte del palacio por culpa de un experimento que le salió mal. Para reformar el palacio los reyes fueron desplazados a Varsovia, lo que dio lugar al traspaso de capitales.  
 
 


Qué comer y dónde:
No te pierdas los pierogis, una especie de empanadillas de pasta con diferentes rellenos: patata, setas, panceta e incluso una versión dulce para el postre con frutas…. Y por supuesto, las sopas: una de las más ricas es que la que lleva setas, y la más llamativa es la tradicional sopa polaca servida en un cuenco de pan. No te olvides de probar el golonka, el mítico codillo polaco al horno.
Prueba la cerveza, cualquiera, pero te sugerimos la ksiazece pszeniczne.
Te recomendamos los siguientes lugares para comer: en Varsovia, en Podwale y en Zapiecek. En Cracovia, toda la carta recomendable, en el restaurante Sukiennice. ¡Y siempre con buenos precios!

Dónde dormir:
En Varsovia, en el IBIS Warszawa Stare Miasto, a 10 minutos andando del centro histórico. En Cracovia, en el Leone Aparthotel, a unos 15 minutos andando. Muy limpios y buen precio.

Cuba, el mejor ritmo y sabor para vivir la vida

Unas diez horas de avión unen España con Cuba. Pueden parecerte muchas, pero una vez que conozcas la esencia de este pueblo sentirás que ha merecido la pena. Una isla cargada de historia, de peculiaridades, de diferentes culturas que ha sabido quedarse con lo mejor de cada una de ellas. Un ritmo distinto, un son que fluye y que sin duda te contagiarán con solo una mirada.

Cualquier cosa que hayas escuchado de Cuba posiblemente sea un tópico, pero también cierto. Pero además de cumplir estereotipos, el pueblo cubano te sorprenderá gratamente, en todos tus sentidos. Lo que significa Cuba no se puede describir, se tiene que ver, que absorber y que vivir. Sabemos que tienen un ritmo diferente, que se mueven al ritmo de la salsa cubana, que son grandes consumidores y exportadores de puros y ron… Pero todo esto queda en un segundo plano en cuanto pisas la isla.

Cuba es pura historia, cultura, mezcolanza. Resulta curioso cómo una isla que ha sido invadida por pueblos tan diferentes, regidos de forma tan dispar y sufrido tantos altibajos haya sido capaz de desarrollar una identidad propia y una sociedad tan arraigada a su tierra. Lo mejor de Haití, de España, África, China, México y Norteamérica… se ha compuesto en un cóctel perfecto que sabe a pura esencia cubana. Aquí te presentamos un recorrido entre La Habana y Varadero para hacer en una semana de viaje.

COSAS QUE VER

En La Habana
Haz un tour por La Habana y pasa por los siguientes lugares: Universidad, Plaza de la Revolución, La Bodeguita del Medio, el Malecón, Plaza de Armas, el Parque Histórico… La Plaza de San Francisco y el hotel-bar Los Frailes, donde refrescarse con un mojito tradicional al son de la mejor música callejera cubana. Un recorrido por La Habana Vieja cargado de ritmo.

 
 
Coge un taxi clásico y disfruta de la charla con el taxista, recuerda apalabrar el precio del viaje antes de subirte. Ve al barrio de Jaimanitas, un vecindario reformado gracias a la técnica del mosaiquismo. Un cubano que estuvo en Barcelona se quedó prendado del estilo de Gaudí y se ha inspirado en eso para arreglar su propio barrio. Dicen que todo el dinero sale del bolsillo de este señor, quien ha conseguido darle un toque único a la zona.
Una vez que salgas del barrio de Jaimanitas puedes aprovechar y continuar con el taxi por el Parque Metropolitano de La Habana. Disfruta allí de un mojito tradicional y de un ambiente único, relajado y con la magia de los árboles centenarios y milenarios. El entorno es precioso, merece la pena dar un paso o pasar un rato tranquilo y de descanso por allí.

 

No te pierdas la fábrica de puros, la fábrica de ron, el Capitolio Nacional de Cuba, la Catedral de Cuba, el museo de la Revolución, Castillo de San Salvador de la Punta, Castillo de la Real Fuerza de la Habana, museo Habana Club, La Floridita. La Tribuna Antiimperialista de la explanada José Martí. Si eres ave nocturna o al menos te gusta la juerga, ve al cabaret Tropicana.

En Varadero
En el trayecto de La Habana a Varadero para en el municipio de Matanzas para tomar un refrigerio.
Por supuesto, disfrutar de la playa. Arena blanca y aguas turquesas, verdes, azules… estarás como en una película. Si además te hospedas en un hotel con playa y puedes tomarte una bebida mientras disfrutas del paisaje en tu hamaca… ¡no lo olvidarás jamás!
Viaje en catamarán, con animación y bebidas incluidas durante el trayecto, hasta llegar a los cayos (Por proponer uno, visita Cayo Blanco). Allí puedes comer en bufé libre a base de comida tradicional cubana y marisco a la plancha. No tardes mucho en llegar, es mejor comer pronto respecto a tu horario habitual para que la comida no se quede reseca.
 
Baño interactivo con delfines. Métete en el agua con ellos, tócalos con tus propias manos, mécelos, coloca las manos para que se tumben y abracen a ti, dales un beso y recíbelo de su parte. Para terminar, déjate fotografiar con ellos. En algunos sitios puedes grabar el espectáculo mientras lo vives, pero siempre que lleves una cámara que te permita llevar las manos libres para no dañar al animal (por ejemplo, una cámara deportiva colocada en la frente como las linternas de minero).
Pasea por el centro de Varadero, por el mercado de puestos y por el puerto.

 
Dónde comer
En cualquier esquina, pero si quieres algo más especial prueba una lujosa cena en el restaurante Sierra Maestra del Tryp Habana Libre y luego quédate en la discoteca ambientada por un grupo cubano.
El Hotel-bar Los Frailes en mitad de La Habana vieja también es un lugar con encanto para tomar un refrigerio. Y por supuesto La bodeguita del Medio, aunque no te dejarán grabar nada de lo que ocurra dentro del bar, que por cierto es bastante pequeño.
Si en Varadero te alojas en el Hotel Paradisus Princesa del Mar te recomendamos que visites el restaurante japonés, con espectáculo incluido.
Prueba la ropa vieja con tostones, el ajiaco (puchero con carne y cereales varios), la yuca con mojo, frijoles negros cubanos con arroz, el arroz blanco con huevo frito, el fufú de plátano, el picadillo a la habanera con plátano frito o el congrí con cerdo frito.

 
Dónde dormir
En La Habana puedes quedarte en el hotel Meliá Cohíba, a los pies del malecón. Para moverte por La Habana Vieja tendrás que coger transporte, pero en la puerta del hotel dispones de taxi-coco, taxi antiguos y autobuses. Además, este hotel dispone de una piscina con bar y comedor.
Para Varadero te sugerimos el hotel Paradisus Princesa del Mar, un resort muy completo con playa privada y restaurantes de todo tipo, gimnasio, piscinas… no te faltará de nada.

Puedes acceder a la lista de reproducción de Cuba pinchando aquí.








 

Lanzarote, la isla encantada
 
Imagina un volcán convertido en isla: paisajes submarinos con aguas cristalinas, una tierra árida capaz de producir una de las mejores uvas del mundo, oasis de palmeras, días soleados y unas playas interminables solo para tu disfrute. Bienvenido a Lanzarote.

Tiene casi 800 km2 y 150.000 habitantes, situada a 140 kilómetros de la costa africana. Es la isla más oriental del archipiélago canario en pleno océano Atlántico. Rodeada de playas con diversas características, en las que abundan los arenales extensos de color tostado. Un espacio natural protegido que conforman cinco playas libres de edificaciones, de aguas transparentes y arena fina. Un plan urbanístico destinado por completo al respeto de las bondades de la isla y al fomento del turismo que la ha hecho merecedora del título de Reserva de la Biosfera, otorgado por la Unesco en 1993. Así es Lanzarote.

El mar que rodea Lanzarote, por lo general es pausado y calmado. La temperatura media anual del agua ronda los veinte grados, una auténtica invitación constante a sumergirte y disfrutar de un auténtico paisaje lanzaroteño. De hecho, uno de los puntos fuertes del turismo que ofrece la isla son los deportes acuáticos en todas sus variantes: surf, windsurf, buceo, excursiones marítimas, paseos en barco… Si eres amante de este tipo de deportes con tabla, la playa de las Cucharas en Costa Teguise es una visita imprescindible para ti, un lugar en el que los expertos comparan las olas con las de Hawái. En cualquier caso, la existencia de varios puertos deportivos totalmente acondicionados para la comodidad del turista te resultarán útiles si eres de los que ama el deporte y el mar.

Otro aspecto llamativo es su arquitectura, que dota a la isla de edificaciones en color blanco en cumplimiento con el plan urbanístico promovido por César Manrique a partir de la segunda mitad de la década de los 60. El contraste del color oscuro de la tierra volcánico con los edificios en estricto blanco no te dejará indiferente, sin duda es uno de los encantos de la isla. En Lanzarote podrás disfrutar de diferentes obras de Manrique, como por ejemplo los Jameos del Agua; el Taro de Tahíche, su antigua casa convertida ahora en una fundación social; el mirador del Río, situado en el norte de la isla, en el Risco de Famara; el Jardín de cactus de Lanzarote o el Horno Asador de Timanfaya, al que sin duda recomendamos que vayas a degustar la comida típica de la isla.

No es posible hablar de Lanzarote sin mencionar el Parque Nacional de Timanfaya. En la web del Gobierno de Canarias encontramos esta descripción del entorno: “Las erupciones volcánicas ocurridas entre 1730 y 1736, y en 1824, dieron lugar a numerosas estructuras geomorfológicas de elevado interés vulcanológico. La ausencia de un manto de vegetación, la extrema rugosidad de las formas y la variedad de colores presentes, rojos, pardos, ocres, negros y naranjas, junto a la silueta de los volcanes y la abrupta costa confieren al parque una extraordinaria belleza”. Visita el centro cultural de las Montañas de Fuego, realiza el itinerario de la Ruta de los volcanes en la guagua y observa cómo sale el agua disparada a modo de géiser y toca las piedras calientes del suelo.

Un buen ejemplo de arquitectura lanzaroteña y que sin duda te recomendamos para tus días de vacaciones, es el hotel THE Volcán. La edificación del recinto es un guiño a la isla y la obra de Manrique: además de un volcán, encontrarás una réplica de la iglesia donde los isleños se refugiaron durante una erupción, cascadas, varias piscinas, una ubicación privilegiada y un servicio único. Puedes ver cómo es el hotel en este vídeo a continuación.


Y como curiosidad, una de las cosas que más atrapan la atención del turista es la ausencia de vegetación, siempre que no vayas a disfrutar de una cata de vinos lanzaroteños de uva cultivada en especiales circunstancias tal y como presentamos en este vídeo.
 
 
CONSEJOS:
  • La moneda oficial es el euro
  • Es muy recomendable que protejas tu piel de la exposición solar
  • Para visitar el P.N. de Timanfaya hace falta entrada, puedes adquirirla en este enlace.
  • En tus excursiones, usa calzado cómodo, ropa adecuada y recuerda que no encontrarás ni una sola sombra: lleva protección para la cabeza.

 

Beberás ron, pero lo que afectará a tus sentidos serán sus paisajes y su cultura
 
Jaimaca se conoce como la tierra de las 75 pulsaciones y del licor de la caña de azúcar. Seguir su ritmo y saborearla te será fácil: playas inigualables, exuberante vegetación y paisajes. Allá donde el cristal turquesa del agua se confunde con el cielo infinito tienes una hamaca para mecerte a ritmo rastafari. 

 Los rasgos de Jamaica son los que sus invasores han dejado a lo largo de la historia. Chinos, hindúes, españoles, ingleses, portugueses, africanos… Su esencia, la de los valores y ritmos rastafaris. La isla ha absorbido lo mejor de cada cultura para forjar la suya propia, que ya no se puede describir sino solo vivir. Saborearla, porque Jamaica es tan intensa que parte de su recuerdo quedará en tu paladar. Y no solo por el su demandado y famoso ron, sino por su historia, su gente, su gastronomía y sus paisajes.
 

GEOGRAFÍA
El agua es el principal encanto de Jamaica, por varios motivos. Primero, porque sus ríos son el motor de las plantaciones de caña de azúcar y, segundo, por sus playas paradisíacas. En su capital, Kington, encontrarás lo más representativo de la isla: el museo de Bob Marley, el Estadio Nacional, el gran jardín Hope Gardens o la primera mansión de un millonario negro del país que en la actualidad alberga la mejor fábrica de helados del país.

Montego Bay es uno de los principales núcleos de Jamaica. Es la cuarta ciudad más poblada de la isla y se le conoce como “la ciudad resort”. Sus playas son famosas por ser escenarios de películas muy famosas, como Agente 007 contra el Doctor No, que ha dado lugar a la James Bond Beach. Las dos cascadas Mayfield Falls y sus 21 piscinas naturales en mitad de la selva son una buena elección para tu ruta jamaicana. 

Al noroeste de la isla nos encontramos con Puerto Antonio, un pueblecito muy tranquilo situado a 40 kilómetros de Kingston, donde podemos disfrutar de una vegetación y una fauna impresionantes: papagayos, cucos, colibríes, orquídeas y extensas plantaciones de plátanos rodeados de mar abierto por un lado y altas montañas por el otro. En esta zona encontramos el lago Blue Hole, llamado así por su profundidad, y las cuevas Nonsuch, cuna de historias y leyendas de piratas. Disfruta del pescado de la zona, el mahi-mahi (similar al pez espada), en el hotel chic Kannopy House, construido en altura sobre unos árboles para poder disfrutar de las vistas de la bahía.

A 90 kilómetros de Montego Bay encontramos la pequeña ciudad de Ocho Ríos (Ochi), una colección de cascadas, saltos de agua y formaciones de piedra caliza que merece la pena. Las cataratas del río Dunn y sus 180 metros de caída son una buena elección para hacer una fotografía y disfrutar de la naturaleza. El bosque de helechos gigantes Fern Gully, del que se dice de él que antiguamente los coches debían llevar las luces encendidas durante el día porque el espesor de la vegetación impedía a la luz llegar al suelo, es un lugar ideal para refugiarse del estrés.

No te dejes solo llevar por la costa de ensueño. Jamaica, además de unas playas calmadas e idílicas también tiene un perfil montañoso que no te dejará indiferente. La cordillera conocida como Blue Mountains, al nordeste de Kingston, recorren la isla de este a oeste. El pico más alto es el Monte Azul, situado a  2.256 metros, donde se cultiva el preciado café que lleva este mismo nombre. El lado meridional resulta más árido y es totalmente opuesto a la zona septentrional, donde abundan las plantas exóticas, gran cantidad de árboles autóctonos como el cedro o el ébano, diferentes tipos de palmera y más de doscientas especies de flores que dotan al paisaje de un colorido espectacular.


SITIOS QUE VISITAR Y COSAS QUE HACER
- Museo Bob Marley, en Kingston. En la misma ciudad, el Estadio Nacional y el jardín tropical Hope Gardens, el mayor botánico del Caribe
- La fábrica de helados Devon House
- Visita el poblado Rastafari Indigenous Village y vive la cultura rasta de cerca
- Snorkeling. Por ejemplo, en uno de los barcos que ofrece el Rock House Hotel
- Surcar el río Martha Brae en Montego Bay en una canoa de bambú, donde estarás en plano contacto con la naturaleza. Relájate en este paseo escuchando el movimiento del agua y el sonido de los pájaros, el crujir de las ramas de bambú… ¡Y olvídate de todo!
- Báñate de noche (o de día) en la Laguna Luminosa que hay en el Trelawny, cerca de Montego Bay. Los microorganismos dinoflagelados de la superficie se iluminan por la noche y ofrecen un baile al ritmo del movimiento del agua en un espectáculo único.
- Visita el Rainforest Adventures Jamaica y la Mystic Mountain, cerca de las cataratas del río Dunn. Una montaña rusa sobre una ladera natural en la que se atraviesa la selva tropical.
- El mercado del puerto de Montego Bay
 
Qué comer
Todo lo que comas en la isla te sabrá de maravilla. Y no solo por estar de vacaciones, que también, sino porque sus sabores son totalmente naturales, lo que los dota de mayor intensidad. Prueba el cho-cho, una verdura tradicional de la cocina indígena con forma de pera. Cualquier fruta que hayas degustado tendrá otro sabor en el corazón de Jamaica: plátanos, papayas, caña, cacao, limas, café…

Los platos picantes son muy populares en la isla. La receta estrella es el pollo jerk, marinado y cocinado a la parrilla. Otras comidas populares son la cabra al curry, la yuca en tortitas (bammy), caballa run down, langosta fresca, pez espada, sopas de maíz y de carne. Anímate a probar también el sabor de África con el plato tradicional nacional, que proviene de Ghana y que consiste en una fruta llamada dukuno con ackee, un combinado con pescado con el que los británicos alimentaban a los esclavos en la época colonial.

Para que todo esto pase mejor al estómago no olvides pedirte una cerveza Red Stripe, la cerveza patria que sirven muy fría, casi helada, en cada bar o puesto de la calle.
 


 

Sicilia, el encanto de la Antigua Roma y la magia de una isla moderna

Es la mezcla perfecta entre tradición, sabor mediterráneo y cultura isleña. Bañada por el mar Tirreno, el Jónico y el Mediterráneo, su esencia es la suma de toda una historia de conquistas, terremotos e invasiones. Todo, a los pies del volcán Etna, lo que aporta a Sicilia una perspectiva diferente. 

Se trata un viaje corto, de cuatro días incluyendo los desplazamientos desde España hasta Sicilia. Con el tiempo bien estructurado da para mucho, pues Sicilia es una isla muy accesible, con tráfico normal y muchas posibilidades para desplazarse. Siempre puedes alquilar un coche y pasearte con calma por los diferentes municipios, sin duda merece la pena moverse de un sitio a otro.

Día 1.
El viaje comienza con un vuelo desde Barcelona (España) hasta el aeropuerto de Catania. Desde allí un transfer nos lleva hasta Taormina, donde damos un paseo guiado para orientarnos un poco y hacer hambre. El municipio tiene muchísimas cosas que ver, entre lo más importante destaca el Teatro Antico di Taormina, un antiguo teatro griego que aún se utiliza y que es el segundo más grande de la isla (la entrada cuesta unos 10 euros).

Con dejarse llevar por las calles de Taormina es suficiente, pues el pueblo ofrece tranquilidad y cultura al turista en cada rincón. Callejones llenos de flores y una arquitectura tradicional rodeados de la esencia de las terrazas y la vida en la calle. Organiza tu recorrido para pasar por la Piazza 9 Aprile, Catedral de San Nicolás, el islote Isola Bella, o los jardines de la Villa Comunale (Parco Duchi di Cesaro).

Taormina se encuentra a los pies del Etna, así que si vas con días de sobra y te gusta el senderismo puedes aprovechar para hacer una ruta de intensidad alta y dificultad media que te lleve hasta la falda del volcán.
Nos alojamos y cenamos en el Grand Hotel San Pietro, de cinco estrellas. En el restaurante nos decidimos por un menú degustación de cocina moderna, que además de panes de aceituna y cruasanes salados incluye pizza deconstruida.


Día 2.
Desayunamos en el hotel y cogemos un autobús que nos lleva hacia el volcán Etna. Si no eres muy aventurero, pero no quieres dejar de visitar la montaña, o no tienes mucho tiempo en tu viaje, los cráteres Silvestri son perfectos para ti. Se encuentran a 1900 metros de altura, por lo que puedes pasear por allí de forma cómoda; el terreno no es complicado, pero las rachas de viento son muy fuertes y pueden hacerte perder el equilibrio. Abrígate, hace frío incluso en verano y además el viento es muy molesto. Desde allí tendrás unas vistas impresionantes y una visión muy llamativa de las capas de lava de cada erupción. Impresionante.

Después de comer en un bufé libre de la zona, salimos hacia Siracusa, donde nos espera una visita guiada a la zona arqueológica. Las ruinas son impresionantes, el teatro, los jardines, la oreja del emperador… Pura magia que muestra la historia y el lado más tradicional de Sicilia.
Para dormir escogemos el Hotel Parco delle Fontane, de cuatro estrellas y cenamos en un restaurante típico en Siracusa.


Día 3.
Alquilar un coche es un buen recurso para poder hacer la siguiente ruta. Cuantas más cosas veamos, mejor, así que nos animamos a tener un día intenso de paseo por carretera y a pie. Tras desayunar en el hotel salimos hacia Ragusa para la visita al centro histórico de Ragusa-Ibla, que sufrió el terremoto de 1693 y que posteriormente fue redificado. No te pierdas el museo arqueológico, S. Maria delle Scale o delle Cateratte, Iglesia della Madonna dell’Idria, la via del Mercato, La Iglesia di S. Giacomo y por supuesto el Duomo di S. Giorgio y su majestuosa escalinata.
Continuamos hacia Modica y comemos por el camino en un sitio típico. En la zona, entramos en una pequeña fábrica de chocolate donde degustarlo y visitamos al museo de los antiguos oficios. De camino a nuestro hotel en Catania, visitamos al casco antiguo de Noto conocido como “El jardín de Piedra”, patrimonio de la UNESCO. Nos alojamos en el hotel NH Bellini (Catania).

 

Día 4.  
Desayunamos en el hotel y acto seguido vamos de visita por el centro de Catania antes de partir al aeropuerto de vuelta. La ciudad resulta tan sencilla como recargada a la vez. No le falta un detalle, es pura esencia romana y huella de toda la historia de la isla. En la plaza central de la ciudad, la Piazza del Duomo, se encuentra la estatua Fontana dell'Elefante. Allí mismo encontramos la catedral de Catania, una construcción muy típica y representativa del barroco siciliano dedicada a Santa Águeda. El mercado La Pescheria, muy cerca de la plaza, es un lugar curioso para pasear.

Pasea por la vía Etnea y Piazza dell’Universita, Anfiteatro Romano de Catania o el Castillo Ursino. Desde la Vía Crociferi puedes llegar a varias iglesias que merece la pena ver: San Francesco y su candelabro gigante; San Benedetto, de la que se dice que fue construida en una noche; Iglesia de San Benedetto, Iglesia de San Giuliano y de San Nicolás all’ Arena, que se encuentra inacabada.

 
Qué comer
Los arancini son una especie de croquetas gigantes rellenas de arroz y queso fundido y otros ingredientes como salsa de tomate, espinacas o carne bolognesa. Tienen una tonalidad naranja, de ahí el nombre, por el uso de azafrán. Están espectaculares y es la receta más típica de Sicilia. No te lo pierdas.
Los crostini son una buena manera de abrir boca con un apetitivo antes del primer plato. Se trata de un pan tostado al que se le añaden por encima ingredientes frescos tales como tomate, queso mozarela, salsas o en su versión más sencilla aceite y ajo. Por supuesto, ya sabes que además tienes que comer pizza y pasta a la siciliana.

PRECAUCIONES

 En los jardines de las ruinas de Siracusa hay mosquitos que provocan una picadura muy molesta. No olvides el repelente si visitas esta zona.



Aquí te dejamos la lista de reproducción completa de todo el viaje.

 


Islas Galápagos. Naturaleza en estado puro.


13 grandes islas volcánicas, 6 islas menores y más de 200 islotes y rocas conforman las que turísticamente se conocen como las famosísimas “Islas Encantadas”.
 

Después de un vuelo de hora y media desde la ciudad de Guayaquil (dos horas desde Quito) y a casi mil kilómetros de distancia de la zona continental, llegamos  a este paraíso ecuatoriano, considerado uno de los Parques Nacionales más importantes del mundo y que en su momento fue nominado para ser una de las nuevas 7 Maravillas del Mundos. Pronto descubrimos porqué.
 

                      


Invadidas por bucaneros y piratas y estudiadas por científicos, biólogos e historiadores,  la turbulenta y misteriosa historia de Galápagos ha conquistado durante siglos el corazón y la imaginación de muchos. Sin duda es uno de los mayores reclamos  científicos y turísticos del Ecuador, y el atractivo más conocido y famoso del país.

Las islas emergieron de las profundidades oceánicas hace millones de años como consecuencia de las continuas erupciones de volcanes submarinos, que empujaron grandes masas de materiales hacia la superficie, configurando así una sorprendente cantidad de islas e islotes en cuyo interior se elevan hoy en día algunos volcanes. El de mayor importancia, Wolf, alcanza una altura de 1.707 metros.

Este extraordinario laboratorio natural posee una biodiversidad enormemente valiosa, fusión de peculiares especies de fauna y flora únicas en el mundo. Los reptiles, la mitad de las especies de aves, el 32% de las plantas, el 25% de los peces, así como un buen número de invertebrados, son endémicos y se hallan exclusivamente en este santuario, lo que hace de las Galápagos uno de los pocos paraísos conservados del planeta.
 

                    


Entre las maravillas de las Islas están, sin duda, sus aves. Más de 13 especies diferentes de pinzones, pingüinos, cormoranes, piqueros de patas azules, patas rojas o enmascarados, halcones, fragatas, pelícanos, gorriones, albatros y flamingos, entre otros, son muestras de avifauna de diverso origen que se ha dado en el archipiélago. Los leones marinos y los delfines también son parte de los múltiples atractivos de Galápagos, las tortugas gigantes, iguanas marinas y terrestres y lagartijas de lava constituyen la familia de reptiles más conocidas.
 

                   


Los excepcionales paisajes de las islas forman también parte de un sueño hecho realidad. Un escenario perfecto para pasar unas vacaciones que pueden dar para mucho. Playas de coral blanco, bosques de cáctus, reservas de tortugas terrestres gigantes, túneles de lava volcánica, bosques de escalesia, manglares, montañas… ¡En total 60 sitios de visita en la parte terrestre a cada cual más sorprendente!
 

                   


Se puede  bucear junto a peces martillo y gráciles tortugas marinas, navegar en un  crucero hacia la parte oeste de Isabela para ver los cormoranes, alquilar un yate con amigos y dejarse arrastrar al capricho del agua… Incluso se pueden hacer viajes de un día a otras Islas, navegar en kayak y practicar senderismo. ¡Hay tantas opciones para disfrutar de este paraíso!
 

                   


Como no podía ser de otra forma, en uno de los sistemas oceánicos más complejos y únicos del mundo no pueden faltar áreas ricas en especies de atractivos colores y formas que habitan en los fondos rocosos, las paredes verticales, las playas arenosas, los manglares y los arrecifes de coral; incluso las lagunas costeras, humedales y zonas de intercambio de agua dulce y marina presentan especies aún por estudiar. Todo ello convierte a  Galápagos en un notable destino turístico de buceo, considerado una de las siete maravillas del mundo submarino por la prestigiosa organización oceanográfica Cedam International. Es uno de los pocos lugares donde las especies marinas ni temen ni atacan al ser humano, lo que brinda oportunidades tan exclusivas como bucear con cardúmenes de tiburones.
 

                    


Es uno de los pocos lugares donde las especies marinas ni temen ni atacan al ser humano, lo que brinda oportunidades tan exclusivas como bucear con cardúmenes de tiburones.


 

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*Este artículo es posible gracias a la colaboración de la revista MasViajesDigital en la que encontrareis este y otros muchos artículos sobre los mejores destinos.
 

 


Marruecos, el país de los contrastes


Diversidad de paisajes, gastronomía excepcional y una naturaleza asombrosa se suman a un patrimonio cultural y humano que seducirá al visitante envolviendo su estancia en los aromas de los cuentos que le hicieron soñar en la infancia… y también ahora.

En Marruecos, la naturaleza ha dejado libre curso a su imaginación. Desde las cadenas del Atlas hasta las del Rif, desde el litoral atlántico hasta las orillas mediterráneas, desde las grandes bahías de arena fina hasta las pequeñas calas rocosas aisladas, desde las grandes dunas doradas del sur hasta los oasis que relajan el cuerpo y el espíritu, el encantamiento no tiene límites.
 

marruecos©-Alexander-Cahlenstein

 

Desde los ricos bosques hasta las altas llanuras, desde los ríos profundos hasta las grutas por descubrir, desde los lagos y cascadas hasta las alcazabas o ciudadelas, construidas generalmente de adobe, y que empiezan a recuperarse para preservar su arquitectura y como reclamo turístico, las maravillas de Marruecos se extienden hasta el horizonte, robustecidas por su historia y su belleza silvestre.

 

Benhaddou.

Benhaddou
 

Su artesanía en numerosas facetas se asemeja a las más bellas tradiciones que culminan en un acervo cultural celosamente conservado por generaciones. Es un país de encuentros, de sabores, de contrastes y de tesoros escondidos, en el que se amontonan los recuerdos que viven en las medinas y callejuelas preservadas de sus ciudades.
 

La Koutoubia.

La Koutoubia
 

En clave natural y de turismo activo, los amantes de la aventura y el deporte pueden disfrutar de todo tipo de actividades en las que se incluyen escapadas en BTT, rafting en los cursos de agua de altura, parapente y recorridos en sus espléndidos desiertos.
 

Place Jemaa el Fna.

Place Jemaa el Fna.

 

Si la belleza natural del paisaje colma la mirada, la cercanía de nuestros vecinos abre las puertas del corazón. Y en este estado de relax, disfrutando de estas sensaciones únicas, sus magníficos hoteles que subyugan por su distinción, sus baños inolvidables, sus spas, sus centros de talasoterapia y de balneoterapia con virtudes excepcionales, completarán definitivamente uno de los viajes más relajantes a los que se puede aspirar.
 

Interior Mezquita Hassan II, Casablanca.

Interior Mezquita Hassan II, Casablanca.
 

A modo de guía, en esta ocasión recomendamos la visita a algunas ciudades que son fiel reflejo de lo que se puede descubrir, con tiempo, en un viaje al Reino de Marruecos.
 

Tánger es un destino turístico habitual, ciudad inspiradora para artistas. Con un estupendo clima, envidia de muchas ciudades del país. Una vez en Tánger no podemos dejar de visitar lugares simbólicos y conocidos como su preciosa Medina, el Gran Zoco, la Mezquita Sidi Bou Abid o la Bahía de Tánger.
 

Casablanca.

Casablanca
 

Fez, cuya historia se remonta al siglo VIII, y que es la primera de las cuatro ciudades Imperiales de Marruecos, es conocida como el centro cultural y espiritual más importante del país. En Fez descubriremos lugares y puntos de interés imprescindibles, como las mezquitas de Karaouiyine y la Mezquita de los Andaluces, la Medersa Bou Inania, la preciosa Medina y su tradicional artesania.

Rabat es ciudad Real, que estuvo y estará por siempre llena de historia. Ya en el siglo XII era capital del Imperio Almohade, y actualmente es la capital de Marruecos. Una ciudad llena de auténticas bellezas que el paso de los siglos fue acumulando, muchas de ellas de visita obligada. Buen ejemplo son la majestuosa Torre Hassan, el Mausoleo Mohamed V, la Medina de Rabat, la Medina de Salé, El Museo Arqueológico, La Alcazaba de los Oudayas o la Necrópolis de Chellah. Merece la pena darse un paseo por sus exuberantes patios, sus floridos jardines y sus tranquilas playas de arena rubia.
 

Fez.

Fez


Como era de esperar, Casablanca cuenta con un gran número de lugares turísticos que son de obligada visita, como la famosa Mezquita, la Antigua Medina, el bario de los Habous, y los edificios Art Deco.

Marrakech es una de las ciudades más importantes de Marruecos y cuenta con gran cantidad de lugares que hay que visitar, entre los que destacan los Zocos, la Koutoubia, la Plaza Jamaa el Fna, la Menara y La Medina. El mejor momento para visitar la mayoría de estos lugares es el atardecer, ya que suele dejar estampas preciosas.
 

Rabat.

Rabat

 

Agadir tiene un encanto especial, ya que en ella se puede descansar rodeados por un paisaje exótico y disfrutar de sol y playa. Los principales lugares de interés en Agadir son la famosa Kasbah o ciudadela, la Medina de Coco Polizzi y, desde luego, sus magníficas playas.

Essaouira parece haberse perdido en el tiempo, tranquila y agradable. Conocida como la “ciudad del viento”, en ella no debería sorprendernos ver una multitud de windsurfistas que llegan desde todo el mundo. Es lugar de vacaciones de los marroquíes que van en busca de playas y descanso huyendo del calor sofocante. Cuenta con varios lugares de interés, como la preciosa Medina, declarada Patrimonio de la Humanidad, la Isla de Mogador o la Puerta de la Marina.
 

mapa-marruecos



DATOS PRÁCTICOS
 

Pasaporte: En vigor. Si se procede de la UE, Suiza o Canadá, no es necesario el Visado
Idioma: el árabe es la lengua oficial, pero es frecuente poderse comunicar en español y francés.

Moneda: La moneda marroquí es el dírham, y no es convertible fuera de Marruecos. Puede cambiar divisas en los aeropuertos, algunos hoteles y en la mayoría de los bancos. Las compras suelen hacerse en efectivo, después de la tradicional negociación.
Embajada de España en Rabat: Avenida Mohamed VI – km.5,3 Avenue Ain Khalouiya, Rabat 10000, Marruecos. Tel. +212 5376-33430

Propuestas de circuitos: Acércate  a tu agencia Mundigea más cercana (click aqui) y déjate informar sobre las mejores propuestas y promociones para conocer Marruecos.

Por: Javier Rodero / Fotos: Turismo de Marruecos

 

 

*Este artículo es posible gracias a la colaboración de la revista MasViajesDigital en el que encontrareis el relato de este y otros muchos destinos por descubrir.

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